Trata de reconocer que provocó tus molestias, de esa manera tal vez sea más fácil encontrar el origen del dolor.
Al reconocer qué te ocasionó la molestia, puedes evitar ciertos movimientos o realizarlos con más cuidado.
No te preocupes, muchos de estos trastornos (tendinitis, entesitis, fascitis, bursitis, etc.) aparecen en ausencia de alguna enfermedad sistémica (por ejemplo, Lupus Eritematoso Sistémico, Artritis Reumatoide, etc.).
La causa más frecuente de la sintomatología es el sobreuso de alguna articulación o micro-traumas leves sobre alguna estructura osteomuscular.
Al iniciar una nueva actividad física, asegúrate que sea gradual, para evitar llevar al extremo los componentes del aparato locomotor (huesos, músculos, tendones, ligamentos, bursas, etc.).
Durante tus entrenamientos puedes utilizar bandas protectoras de ciertos tendones (banda de codo para el codo de tenista y/golfista o la banda rotuliana para la tendinosis del rotuliano).
Siempre puedes utilizar el régimen RICE:
Reposo de la parte afectada
Ice (Hielo). Recuerda poner una toalla o sabana entre el hielo y tu piel, y dejarlo por no más de 15 minutos. Esto lo puedes repetir de 3 a 4 veces al día.
Compresión. En ocasiones realizar un vendaje alrededor de la articulación o zona afectad, puede ayudar a aminorar la molestia, principalmente durante tu actividad física.
Elevación. Elevar la zona afectada ayuda a desinflamar el área y promover la recuperación.
Las compresas calientes también son de ayuda a aminorar el dolor de la espalda, o cualquier zona afectada. Recuerda poner una toalla o sabana entre la fuente de calor y tu piel, y dejarlo por no más de 15 minutos. Esto lo puedes repetir de 3 a 4 veces al día.
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